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 Una de ruidos…

 

¿Tu bici te habla?

El ruido es, con diferencia, la queja más común. Es la forma en que nuestras bicis nos avisan de que algo no va bien. Y si los de tu bici provienen de los frenos de disco, a veces imposible de resolver sin tener que reemplazarlas. Algo que muchas veces parece innecesario, especialmente cuando la  bici o las pastillas son prácticamente nuevas.

Al cambiar pastillas, discos o ambos (o al estrenar una bici) es necesario “asentar” el conjunto. Al “asentarse”,  se produce una transferencia de material de las propios pastillas en la superficie del disco. Una vez se ha transferido suficiente material, el freno empieza a conseguir esa poderosa frenada que tanto nos gusta de los frenos de disco. Si este proceso de asentamiento se realiza incorrectamente, el material de la almohadilla se propaga de manera desigual por la superficie del disco provocando las vibraciones que dan lugar a ese fuerte chirrido. ¡La lio el pollito!, luego resulta casi imposible deshacer ese proceso…

Lo más común es echar mano del limpia disco y pasar papel de lija a las pastillas y luego tratar de “reasentarlos” El problema es que a menudo el ruido vuelve porque los limpia discos eliminan la grasa pero no los depósitos del material de las pastillas. Se podría tratar de lijar los discos, pero es casi imposible conseguir el nivel de acabado necesario para obtener buenos resultados y recuperar una buena potencia de frenado.

Dicho esto, vamos a lo práctico.

 

¿Cómo evitar que los frenos chirríen?

 Lo más fácil es, cuando los frenos o la bici son nuevos, dedicar un poco de tiempo a hacer frenadas suaves y constantes para conseguir una perfecta adaptación de discos/pastiillas antes de “echarse al monte”. Si el freno empieza a hacer ruido durante este proceso, debéis apretar la maneta inmediatamente o bien más duro o más suave hasta que el ruido desaparezca. Es decir, no coger el freno con la cantidad exacta de presión en la que el freno chirria.

 Vale, hemos hecho la tarea y los frenos se han “asentado” perfectamente pero… ¿qué sucede cuando todo va bien y luego, al cabo del tiempo, vuelven a aparecer los chirridos?. Pues se limpian los rotores con limpia discos (si no es de los que se volatilizan se evaporan tanto este como otros posibles elementos con una pequeña llama). Se pone papel de lija sobre una superficie plana y se frotan las pastillas para eliminar ese brillo negro. Una vez que la superficie de la almohadilla ha quedado bien y el rotor está seco, es el momento de “amoldarlos” de nuevo. 

 

Y para terminar un consejo:

Frena mejor.

Ya, ya se que puede sonar un poco condescendiente que un mecánico os diga que usáis los frenos mal, pero lo hago “con tol cariño del mundomundiá”. 

El "brillo" en las pastillas es debido a que el calor generado en la frenada hace que el material se “derrita” (a falta de la terminología adecuada). Esto ocurre cuando el freno no tiene ocasión de enfriarse. Los discos de BTT se enfrían muy rápidamente si se sueltan las manetas de freno completamente. Pero la mayoría de la gente tiende a mantenerlas ligeramente pilladas todo el tiempo. Desde un punto de vista técnico esto hará que se desgasten y que el freno acumule calor hasta que al final algo falla. Desde el punto de vista del manejo de la bici, incluso la más leve presión en la maneta de frenos reduce la tracción en las curvas y la estabilidad en línea recta. 

Lo correcto sería frenar a intervalos dejando correr la bici tanto como sea posible. Lucha contra el deseo de frenar. Tu técnica mejorará y como tus frenos funcionarán a la perfección cuando los necesites.

Y si todo esto falla, ha llegado el momento de pastillas/discos nuevos. Es caro, pero por tu salud (y la mía), a veces es la única solución.

 

Respecto a las pastillas, en general, la elección se reduce básicamente a orgánicas (resina), semimetalicas o metálicas (sinterizadas).

Las pastillas orgánicas tienden a morder mejor y ser mas silenciosas. Por contra, su duración es menor que la de las metálicas que aguantan mejor a fuerza de sacrificar poder de preñada y ser algo más ruidosas.

En cualquier caso todo parece indicar que el chirrido de frenos es un mal con los däias contados. Los fabricantes se estan poniendo las pilas y ya hay algunos que estan trabajando en pastillas listas para rodar sin necesidad de asentamiento. Galfer, por ejemplo, ya cuenta en su catalogo con las G1554T, fabricadas con fibras aramidas y con un tratamiento térmico especial para polimerizar los componentes de tal modo que no requiera ningún tipo de rodaje previo, obteniendo así, una efectividad inmediata en la frenada desde el primer momento.

Lo que no acabo de explicarme (salvo por cuestiones comerciales) es la cantidad de disenos diferentes que encontramos incluso dentro de un mismo fabricante. Es como cuando necesitabas cargar el mobil y ningun cargador te servia... No vendria mal un poco de homogeneidad que seguro redundaria en una reduccion de costes, 

Y ojo con los discos… Aunque la mayoría son compatibles con cualquier tipo de pastillas, algunos son para ser usados solo con pastillas orgánicas (suelen ser algo más económicos).

 
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